SIG-RESIDENT

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Los residentes constituyen el centro de la residencia. El trato a los residentes es, quizás, el aspecto que más ha cambiado en la atención residencial durante los últimos 30 años. Es obvio decir que los residentes han de ser tratados con respeto y dignidad, no es menos obvio decir que los residentes deben respetar las instalaciones y al personal laboral de la residencia. Todo ello debe estar articulado de manera conveniente en el Reglamento de Régimen Interno de la residencia.

Hay además, otros dos aspectos que deben ser claves en relación con el residente: la existencia de un plan individual de atención en el que se tengan en consideración todos los aspectos de la atención al residente que deben ser tenidos en cuenta, desde la dieta a los tratamientos médicos y la participación del residente (o su representante legal) en todos los aspectos que tengan que ver con su atención y su salud, así como en los aspectos referentes al modo de convivencia dentro de la residencia.

Tal como se ha comentado en el apartado de Recursos Humanos, los residentes y el personal laboral de la residencia comparten un único espacio físico y social, este es el motivo por el cual algunos investigadores consideran a ambos conjuntamente para la medición de la calidad asistencial, tal como la escala ICPR (Inventario de Características de Personal y Residentes) del método SERA [20]. De acuerdo con esta metodología hay una serie de aspectos de los residentes que influyen en su atención:

  • Habilidades funcionales

  • Nivel de actividad

  • Integración de los residentes en la comunidad

  • Utilización de los servicios de salud

  • Asistencia necesaria en las actividades de la vida diaria

  • Actividades socio-recreativas

Los aspectos de integración de los residentes en la comunidad, incluye el uso de servicios en el vecindario de la residencia, y juega un papel muy importante en los aspectos asistenciales. Para favorecer esta integración es especialmente importante el diseño de los espacios de la residencia.

El proceso de ingreso y de finalización de los servicios es el otro aspecto que juega un papel muy importante para una adecuada integración del residente. El proceso de ingreso se inicia con la solicitación de información de la residencia por parte del posible usuario de la misma o de sus familiares y debe incluir una valoración del posible usuario y un día de preingreso para que el usuario o sus familiares puedan valorar la adecuación del servicio con sus expectativas.

 

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